Madrid, España. 19 de enero del 2026.- A cien años de su nacimiento, la voz y el sentimiento de José Alfredo Jiménez cruzaron nuevamente el océano para hacerse presentes en el corazón de Europa. En un acto cargado de emoción, música y simbolismo, la Embajada de México en España fue sede de la ceremonia conmemorativa por el centenario del natalicio del legendario compositor, considerado el Rey eterno de la canción ranchera.
El homenaje reunió a autoridades de los tres niveles de gobierno, representantes culturales y familiares del cantautor, en un encuentro que celebró no solo su obra, sino el profundo lazo cultural que une a México con el mundo a través de su música.
Encabezando la delegación mexicana, el presidente municipal de Dolores Hidalgo, Adrián Hernández Alejandri, destacó el legado universal de José Alfredo Jiménez y el orgullo que representa para su tierra natal ser cuna de uno de los máximos exponentes de la identidad musical mexicana. A su lado, la gobernadora de Guanajuato, Libia Denise García Muñoz Ledo, subrayó la importancia de proyectar la riqueza cultural del estado más allá de las fronteras nacionales.
El embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, resaltó el valor de esta conmemoración como un puente cultural entre naciones, recordando que las canciones de José Alfredo siguen siendo un lenguaje común que conecta emociones y tradiciones.
Uno de los momentos más significativos fue la presencia de Paloma Jiménez Gálvez, hija del compositor, cuya asistencia aportó un matiz íntimo y familiar al homenaje, recordando que detrás del mito vive un legado profundamente humano.
Este acto forma parte de una amplia agenda conmemorativa por el centenario de José Alfredo Jiménez, que se desarrolla a lo largo del año en México y otros países, a través de exposiciones, presentaciones artísticas y encuentros culturales que celebran la vigencia de su obra.
Con este homenaje en Madrid, Dolores Hidalgo reafirma su lugar en la historia cultural del mundo, llevando el nombre de su hijo más universal a nuevos escenarios. Porque, a cien años de su nacimiento, José Alfredo Jiménez sigue cantando al amor, al desamor y a la vida… y el mundo sigue escuchándolo.


