Celaya, Gto. 4 de marzo del 2026.-El trenecito que durante años dio vueltas en el jardín principal fue retirado por no contar con permisos para operar y lucrar en la vía pública.
El director de Fiscalización, Eduardo Griss Kauffman, informó que el vehículo fue trasladado al corralón, donde permanecerá hasta que se cubran las multas correspondientes y se regularice su situación. Porque sí, aunque parezca de juguete, legalmente sigue siendo un vehículo automotor.
De acuerdo con el funcionario, el propietario fue invitado en diversas ocasiones a formalizar su actividad. Sin embargo, nunca contó con autorización para operar y tampoco existía retribución al área de ingresos del municipio. Es decir, el paseo era negocio, pero solo para un lado.
“Es un tren que si bien es emblemático hoy en Celaya pues no cuenta con ningún permiso en toda la vida, la insistencia de nosotros en poder regularlo nos lleva a aproximadamente a 60 infracciones impugnadas por parte del abogado del señor Nava y eso pues es la muestra de que no quiere arreglar no pretende arreglar, por instrucciones del alcalde tratando de ser amigables le concedimos el permiso, mismo que no recibió no quiso pasar por él, se le hizo caro el costo de lo que tenía que pagar en adeudos es una cantidad significativa pero finalmente para el permiso sin tomar en cuenta las 60 actas impugnadas era un promedio de $11,000 pesos por los adeudos que traían que que no están considerable en realidad”, declaró.
Además, el titular de Fiscalización señaló que se detectaron permisos apócrifos a nombre de familiares y terceros, los cuales fueron cancelados, y se retiró a quienes operaban bajo esa modalidad irregular. Porque si algo le faltaba a la historia era el toque creativo en la papelería.
El funcionario explicó que el tren debía ajustarse a horarios establecidos y registrar los días de trabajo ante el área de ingresos, con operaciones entre semana de 11 de la mañana a 6 de la tarde y fines de semana hasta las 8 o 9 de la noche. No a cualquier hora y no bajo la lógica de “mientras haya niños, hay vueltas”.
También precisó que, aunque el propietario ha buscado acercamientos con otras áreas del Ayuntamiento, a la Dirección de Fiscalización no se ha presentado. Por ahora, el trenecito hace una pausa obligada. Esta vez, sin música de fondo y con boleto directo al corralón.


