Celaya, Gto. 7 de junio del 2026.- Mientras gran parte de la conversación pública gira en torno a la seguridad, la movilidad o las obras públicas, hay otra realidad que sigue creciendo silenciosamente en las calles de Celaya: el abandono y maltrato animal.
Durante los últimos ocho días, la Policía Canina del municipio prácticamente no tuvo descanso. Los reportes ciudadanos llevaron a sus elementos de una colonia a otra, de comunidades rurales a zonas urbanas, atendiendo perros atropellados, abandonados, heridos, desnutridos, enfermos o simplemente olvidados por quienes algún día fueron sus dueños.
Sin embargo, entre todos los casos registrados durante la semana, uno destaca por su crudeza.
Seis perros muertos por presunto envenenamiento
El hecho más alarmante ocurrió en la colonia Ejidal, donde seis perros perdieron la vida tras haber consumido presuntamente alimento envenenado.
Aunque los animales fueron trasladados para recibir atención veterinaria, ya nada pudo hacerse por ellos. La propietaria señaló que una tercera persona habría colocado comida contaminada para acabar con la vida de las mascotas.
La Fiscalía General del Estado ya abrió una carpeta de investigación para determinar las causas exactas de la muerte y deslindar responsabilidades.
El caso no solo evidencia un posible acto de crueldad animal, también refleja un problema que sigue presente y pocas veces recibe la atención que merece.
Una semana llena de rescates
Pero el envenenamiento no fue un hecho aislado dentro de una semana particularmente complicada para la Unidad Canina.
Los elementos atendieron perros atropellados en Villas de la Esperanza, Rancho Santa Lucía y Arboledas del Pedregal. También rescataron animales lesionados tras peleas, cachorros abandonados junto a su madre en la comunidad de Plancarte y perros encontrados en condiciones de vulnerabilidad en colonias como Monte Blanco y Guanajuato.
Uno de los casos más preocupantes fue el de un perro adulto mayor localizado con signos visibles de maltrato, una cadena al cuello y un tumor de gran tamaño en el rostro.
Otro ocurrió en San Isidro de Trojes, donde un perro fue encontrado amarrado bajo el sol, sin agua, sin alimento y sin que nadie pareciera hacerse responsable de él.
Porque al parecer todavía hay quienes creen que tener una mascota consiste en dejarla amarrada a su suerte y esperar que sobreviva por voluntad propia.
Los Olivos: cuando el abandono se convierte en tragedia
Quizá el episodio que mejor retrata la gravedad del problema ocurrió en la colonia Los Olivos.
Dentro de una vivienda fueron encontrados nueve perros. Tres ya habían muerto y sus cuerpos se encontraban en avanzado estado de descomposición. Los otros seis sobrevivían apenas, en condiciones severas de desnutrición.
Según vecinos, el propietario del inmueble había sido detenido aproximadamente un mes antes y los animales quedaron encerrados sin alimento ni agua.
La intervención de Policía Canina, Protección Civil y Bomberos permitió rescatar a los sobrevivientes, quienes actualmente reciben atención médica especializada.
Más reportes, más abandono
La constante en prácticamente todos los casos es la misma: animales dejados a su suerte en calles, lotes baldíos, viviendas abandonadas o espacios públicos.
Resulta llamativo que mientras cada vez más personas presumen a sus mascotas en redes sociales, la autoridad municipal sigue encontrando perros enfermos, heridos, desnutridos o abandonados casi a diario.
Y aunque la Policía Canina ha respondido a los reportes y ha realizado rescates importantes, la pregunta de fondo permanece intacta: ¿hasta dónde puede llegar la autoridad cuando el problema comienza en la irresponsabilidad de las personas?
Porque rescatar perros es indispensable. Pero evitar que terminen abandonados, atropellados, amarrados, desnutridos o envenenados debería ser una tarea compartida por toda la sociedad.
Mientras tanto, en apenas una semana, la Policía Canina de Celaya acumuló una larga lista de rescates que deja una conclusión difícil de ignorar: los perros siguen necesitando más ayuda de la que muchos humanos están dispuestos a darles.


