Celaya, Gto. 26 de julio del 2026.-La esperanza de familiares, amigos y cientos de ciudadanos terminó la noche de este sábado con la confirmación del fallecimiento de José Luis, conocido cariñosamente como “Pepito”, el niño de cinco años que permanecía hospitalizado tras resultar gravemente herido en la explosión de un artefacto ocurrida el pasado jueves en el fraccionamiento Privadas del Real.
El menor permaneció cerca de 72 horas bajo atención médica especializada en un hospital particular de Celaya, donde fue intervenido de emergencia debido a la gravedad de las lesiones. Pese a los esfuerzos del personal médico, su estado de salud se complicó y finalmente perdió la vida.
Desde que ocurrió el accidente, la historia de Pepito conmovió a la comunidad. Decenas de personas se unieron para apoyar a su familia mediante donaciones económicas, campañas de donación de sangre y cadenas de oración que se multiplicaron en redes sociales con la esperanza de que lograra recuperarse.
Los hechos ocurrieron la tarde del jueves sobre la calle Del Real, cuando una fuerte explosión sorprendió a los vecinos de la zona. De inmediato solicitaron apoyo a los servicios de emergencia; sin embargo, ante la gravedad de la situación, los familiares trasladaron por sus propios medios a dos menores lesionados a un hospital para recibir atención médica.
Desde ese momento comenzaron a surgir distintas versiones sobre el origen del artefacto. En un principio se habló de posible pirotecnia y posteriormente de la batería de algún dispositivo electrónico. No obstante, hasta ahora ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada oficialmente.
La Fiscalía General del Estado de Guanajuato mantiene abierta la investigación para determinar qué objeto provocó la explosión, cómo llegó al lugar donde se encontraban los menores y si existió alguna responsabilidad en estos hechos. Hasta el momento, la autoridad no ha emitido un dictamen pericial que esclarezca el origen de la detonación.
La muerte de Pepito ha generado una profunda consternación entre la sociedad celayense, que durante los últimos días permaneció pendiente de su evolución. Hoy, la esperanza de verlo regresar a casa se transforma en luto para su familia y para una comunidad que acompañó, a la distancia, cada momento de su lucha.


