Celaya, Gto. 12 de agosto del 2026.-Todavía no terminaba de despertar el domingo cuando Rincón de Tamayo ya estaba en movimiento.
Desde las 5:30 de la mañana comenzaron a llegar corredores, familias y acompañantes. Para las 7:00, el centro de la comunidad estaba listo para recibir a cientos de atletas que, voluntariamente y sin que nadie los persiguiera, decidieron levantarse temprano para correr 21 kilómetros. Cosas que hace la gente que claramente tiene una relación complicada con el descanso.
A las 7:04 de la mañana cayó el primer banderazo. Los corredores del medio maratón emprendieron el recorrido; diez minutos después salieron los participantes de los 10 kilómetros y a las 7:19 arrancó la distancia recreativa de 5 kilómetros.
Entre calles, empedrados, subidas, bajadas y caminos de campo, el pelotón comenzó a estirarse.
El recorrido pasó por puntos como Los Huesos, Los Almanza, Santa Rosa, El Beato y Las Canoas, mientras los habitantes de las comunidades salían de sus casas para convertirse en parte de la carrera.
Agua, refresco, bebidas deportivas, fruta, música y aplausos aparecieron a lo largo del camino. Porque en Tamayo quizá no todos corren, pero prácticamente todos saben cómo echarle porras al que sí decidió hacerlo.
Trejo encuentra el ritmo y se queda con la gloria
Al frente se libraba otra historia.
El tarimorense Jesús David Trejo mantuvo el paso ante una competencia cerrada con J. Carmen Ortiz y Álvaro Montañez.
Trejo explicó que la ruta no fue sencilla, especialmente por las constantes subidas y bajadas, pero decidió mantener un ritmo constante y reservar fuerzas para el cierre.
La estrategia funcionó.
El corredor cruzó primero la meta en la categoría libre varonil de 21 kilómetros, con tiempo de 1 hora, 23 minutos y 16 segundos.
Detrás llegaron Alexis Núñez Pérez, con 1:26:51, y Jaime González, con 1:27:50.
En la rama femenil, la queretana Belén Benjamín Romero finalmente pudo subir a lo más alto del podio después de haber terminado segunda el año pasado.
Su tiempo: 1:40:24.
“Estoy muy contenta, muy feliz, porque por fin conseguí el primer sitio”, compartió la corredora, quien explicó que su especialidad son las carreras de montaña, algo que terminó siendo una ventaja en el terreno de Rincón de Tamayo.
Una carrera que también se corre desde la banqueta
Mientras los primeros lugares peleaban segundo a segundo, detrás de ellos la carrera tenía cientos de historias diferentes.
Había quienes iban por la marca personal, quienes buscaban terminar los 21 kilómetros, quienes corrían acompañados y quienes simplemente querían llegar.
Los vecinos de Guadalupe y Las Canoas, entre otras comunidades, se sumaron espontáneamente al recorrido ofreciendo agua, fruta y bebidas a los atletas.
Al llegar a la zona urbana, la cantidad de espectadores aumentó y el centro de Rincón de Tamayo terminó convertido en una auténtica fiesta deportiva.
La organización, encabezada por Ángel Maldonado y Gabriel Vega, reportó 855 participantes oficialmente inscritos, aunque la presencia de acompañantes y espectadores elevó considerablemente la asistencia durante la jornada.
Después de cruzar la meta, los corredores recibieron medalla, agua, fruta y alimentos para recuperar fuerzas, además de contar con atención de fisioterapeutas.
Y como toda buena carrera necesita algo más que cansancio y medallas, también hubo rifa de regalos, con pantallas, artículos deportivos y souvenirs relacionados con el Mundial de Futbol.
El último también tuvo su momento
A las 10:37 de la mañana, cuando la mayoría de los primeros corredores ya había descansado, todavía quedaban historias por cerrar.
Entre los últimos finalistas estuvieron Romeo Ramírez García, vestido como el Chapulín Colorado; José Velázquez, ambos de Comonfort, y la celayense Sanjuana Alegría.
No importó el tiempo.
Cuando cruzaron la meta recibieron los mismos aplausos que quienes llegaron primero.
Porque después de 21 kilómetros, la verdadera victoria era haber llegado.
Y así, entre caminos rurales, empedrados, gritos, agua, fruta, sudor y mucho esfuerzo, Rincón de Tamayo celebró 30 ediciones de una carrera que ya forma parte de su identidad deportiva.
Esta vez, el nombre que quedó arriba fue el de Jesús David Trejo.
El tarimorense corrió, resistió y apretó cuando tenía que hacerlo. El resto, como suele ocurrir en las carreras, quedó escrito detrás de él en el cronómetro.


