Juventino Rosas, Gto. 23 de marzo del 2026.-En el marco del Día Mundial del Agua 2026, la carrera “Corre y trota, porque el agua se agota” logró algo poco común: juntar a familias enteras un domingo no solo para sudar, sino para pensar tantito en lo que normalmente damos por hecho. Entre risas, tenis polvosos y uno que otro que empezó motivado y terminó negociando con su dignidad, la jornada se convirtió en un recordatorio bastante claro de que el agua no es infinita, aunque abramos la llave como si sí lo fuera.
Más allá del esfuerzo físico, el ambiente fue lo que marcó la diferencia. Niñas y niños corriendo sin preocuparse por el tiempo, adultos intentando seguirles el ritmo y módulos informativos que, contra todo pronóstico, sí captaron la atención. Porque cuando te explican de frente cómo se desperdicia el agua todos los días, ya no suena tan exagerado eso de cuidarla.
La carrera no solo dejó piernas cansadas, también dejó una idea dando vueltas: cuidar el agua no es un discurso bonito para eventos, es algo que empieza en lo cotidiano. Y aunque no todos se conviertan en expertos en sustentabilidad de la noche a la mañana, al menos ya hay más de uno pensando dos veces antes de dejar la llave abierta. Y mira, para como vamos, eso ya es ganancia.


