Villagrán, Gto. 17 de abril de 2026.-Mientras muchos programas se quedan en el papel, en Villagrán decidieron apostarle a algo más tangible: producir alimentos y, de paso, ingresos. El municipio, encabezado por la alcaldesa Cinthia Teniente, firmó un convenio con el Instituto Tecnológico de Roque para lanzar un programa de capacitación enfocado en el cultivo de hongos comestibles, una alternativa que mezcla nutrición, bajo costo y potencial de negocio.
La iniciativa está dirigida a grupos de entre 25 y 30 personas que podrán acceder sin costo a una formación práctica. La idea no es solo enseñar, sino dejar capacidades reales instaladas en la gente: producir, consumir y, si se animan, vender.
Los hongos no están ahí por casualidad. Tienen un perfil nutricional potente, con aminoácidos y niveles de proteína comparables a la carne. En términos simples, pueden convertirse en un sustituto accesible en comunidades donde la proteína animal no siempre está al alcance.
El programa contempla 50 horas de capacitación con microcredencial avalada por la Secretaría de Educación de Guanajuato. Los participantes aprenderán desde el manejo de sustratos y control ambiental, hasta técnicas de inoculación, calidad y sostenibilidad. Al finalizar, recibirán un documento con validez curricular, algo que suma puntos si deciden formalizar un emprendimiento.
Uno de los mayores atractivos es que no exige grandes inversiones. El cultivo se basa en residuos agrícolas como rastrojo de maíz, trigo o sorgo, materiales que normalmente se desperdician. Con un proceso de desinfección y condiciones básicas, pueden transformarse en el soporte para producir alimento.
Además, el tiempo juega a favor: en poco más de tres semanas se pueden obtener cosechas, con rendimientos de hasta tres kilos por bolsa. El producto no solo se vende fresco, también puede deshidratarse o convertirse en harina, ampliando sus posibilidades en el mercado.
El impacto va más allá de lo económico. El proyecto impulsa prácticas de economía circular y reduce la quema de residuos agrícolas, una práctica común que afecta al medio ambiente.
Como complemento, el Instituto Tecnológico de Roque también ofrece otras capacitaciones en áreas como apicultura, agricultura, manejo de ganado y producción sustentable, abriendo el abanico para quienes quieran diversificar sus oportunidades.
Por ahora, el municipio trabaja en integrar los grupos interesados. La meta es clara: convertir una capacitación en una herramienta real para mejorar ingresos, alimentación y, de paso, darle un respiro al entorno. Porque a veces el desarrollo no llega en grandes discursos, sino en cosas tan simples como aprender a cultivar lo que después se puede poner en la mesa.


